
Chucho Valdés Quintet &
Bebo Valdés
BEBO VALDÉS (Piano)
CHUCHO VALDÉS (Piano)
Juan Carlos Rojas Castro (Batería)
Lázaro Rivero Alarcón - (Bajo)
Yaroldy Abreu Robles - (Percusión)
Mayra Caridad Valdés - (Voz)
Bebo Valdés
Quedan solo dos o tres figuras cimeras de la época de oro de la música cubana. Una de ellas se llama Bebo Valdés. Los conocidos le dicen con cariño «Caballón» por su enorme estatura. Tiene 89 años de edad y es el padre de Chucho Valdés, el genial creador de Irakere. Bebo comenzó su carrera profesional como pianista de una de las orquestas más populares de la época, la de Julio Cueva, para la cual compuso el mambo “La rareza del siglo”.
El productor Norman Granz, entusiasmado por la reacción al jazz afrocubano en New York, le encomendó a Bebo Valdés en 1952 la primera descarga de jazz cubano que se grabó en la isla. En esas fechas, la orquesta de Valdés, Sabor de Cuba, se escuchaba en la radio a lo ancho y largo de la isla, para deleite de los bailadores. Uno de sus vocalistas fue Beny Moré, “el bárbaro del ritmo”, quien se inspiró en la formación para crear su propia Big Band. Bebo había creado un nuevo ritmo, la batanga, que no tuvo el éxito que merecía ante la fuerte competencia del mambo de Pérez Prado que arrasaba en ventas con “El cerezo rosa”.
Comenta su hijo Chucho: «Yo considero que fui un niño muy privilegiado. En primer lugar, por ser hijo de él, que es uno de los mejores pianistas cubanos. Es un compositor y arreglista muy original. La música de Bebo se puede conocer aunque no esté firmada por él. Yo vi en la casa a Celia Cruz, Osvaldo Farrés; vi como se desarrolló el movimiento del filin, con César Portillo, Elena Burke, Omara Portuondo, la Sonora Matancera. Me crié en un ambiente donde todo el movimiento artístico de La Habana se desarrollaba porque Bebo era uno de los arreglistas fundamentales de todo el mundo, de todos los solistas: Laserie, Fernando Álvarez, Pío Leyva, Celeste Mendoza.» Acompañado por Laserie, el 26 de octubre de 1960 Bebo emprende el camino del exilio.
Después de un tiempo en México como director musical de Lucho Gatica, viaja a Europa con los Havana Cuban Boys hasta Instalarse definitivamente en Suecia. Allí lo descubre en 1994 Paquito D’Rivera con quien graba después de muchos años sin entrar en un estudio de grabación “Bebo rides again”. Luego en el 2000 llegaría la consagración definitiva tras su participación en el proyecto Calle 54 de Fernando Trueba, con quien volvería a aparecer en su película “El milagro de Candeal” junto a Carlinhos Brown.
Chucho Valdés
Chucho Valdés nació en Quivicàn-Provincia Habana, Cuba en 1941, hijo del destacado pianista y compositor cubano Bebo Valdés. Tras una amplia formación pianística desde niño, empezó formando parte de la Orquesta Sabor de Cuba dirigida por su padre hasta el año 1961.
En 1963 grabó su primer disco titulado “Chucho Valdés y su Combo” al mismo tiempo que trabajaba como pianista de la Orquesta del Teatro Musical de La Habana dirigida por Tony Taño. Este disco abrió un nuevo camino en la música popular cubana, como preámbulo a Irakere, la más importante formación en la historia de la música en la isla caribeña en la segunda mitad del siglo XX. Esta banda, se crearía en 1973 cuando Chucho Valdés, tras grabar con Carlos D’ Puerto y Oscar Valdés el disco “Jazz Batá" decidió agrandar el trío, añadiendo metales y batería.
En 1996 Chucho se unió al joven trompetista Roy Hargrove para fundar la banda “Crisol” junto con otros músicos importantes de Puerto Rico, Estados Unidos y Cuba grabando un disco titulado "Habana".
En 1997 recibió el Doctorado Honoris Causa en la Universidad de Victoria, (Canada). En 1998 y sin abandonar Irakere, Chucho fundó un cuarteto con un concepto musical muy diferente al de Irakere, donde el piano llevaba la voz cantante. Este cuarteto graba para el sello Blue Note Records "Bele Bele en La Habana", "Briyumba Palo Congo", "Live at the Village Vangard" y "New Conceptions". También ha grabado tres discos bajo el mismo sello discográfico pero en solitario ("Solo Piano", "Live in New York" y "Fantasía Cubana"). También grabó para el sello Egrem un disco de solo piano con todas las obras de su autoría llamado "Canciones Inéditas".
Chucho ha realizado giras por más de 50 países presentándose en escenarios como el Carnegie Hall, Kennedy Center, Lincoln Center, Hollywood Bowl, Blue Note NY, Village Vanguard y muchos otros. Ha grabado un promedio de 52 discos.
A lo largo de su carrera Chucho ha tocado con figuras de la talla de Herbie Hancock a dos pianos, Billy Taylor, Kenny Barron, Michel Legrand, Frank Emilio, Michel Camilo, Chano Domínguez, John Lewis, Chick Corea, Gonzalo Rubalcaba, Brandford y Wynton Marsalis, Carlos Santana, Joe Lovano, Grover Washington Jr., Dizzy Gillespie, David Sánchez, George Benson, Taj Mahal, Max Roach, Jack Dejonnette, Ron Carter, Gato Barbieri, Tito Puente y con las orquestas de Machito, Lincoln Center Big Band, Village Vanguard Orchestra, y John Clayton Big Band. Hasta ahora cuenta con cinco Premios Grammy y 14 nominaciones.
Es una disputa familiar: para Bebo, no hay pianista en el mundo que toque como su hijo mayor, Chucho. Acaso, concede, quizá hay tres o cuatro más que están a su altura. Para Chucho, lo que no hay en el mundo es alguien como Bebo, su padre, el legislador elegante, la leyenda indiscutible, la memoria viva de la música cubana, un crisol en el que convergen en una mezcla única las raíces africanas y españolas con la tradición clásica europea (es, claro, la transculturación caribeña, el dulce sincretismo de una isla sin igual). Tocar juntos de nuevo es volver a la infancia de Chucho, cuando Bebo descubrió por azar, un día al regresar a casa porque se había olvidado unas partituras, que su hijo, con apenas 3 años, había aprendido a tocar el piano a escondidas, simplemente fijándose en cómo trabajaba y ensayaba su padre. Por primera vez juntos en una gira única, Chucho invita a su padre a sumarse a su quinteto, en el que canta, además, otra Valdés, Mayra Caridad, hija y hermana de dos pianistas únicos e irrepetibles. Señoras, señores: con ustedes, los Valdés. Maestro y discípulo, padre e hijo, dos gigantes que rinden homenaje a la memoria, a la familia, a la música, a Cuba. A la vida.
Joan Anton Cararach
Director del Festival de Jazz de Barcelona
